A 9600 bps: Mi primer ISP

image Hubo una época que parece lejana ya, en la que la dichosa “Supercarretera de la Información” era mas bien “La Brecha de Terracería de la Información.” Muchos de los mas jóvenes no creo que se acuerden, pero si tienen 30+ años seguramente les tocaron esos años en los que un enlace a Internet empezó a ser algo mas o menos accesible pero poco comprendido.

Con este post doy inicio a una serie que por un momento pensé en llamar “Internet a la luz de las velas”, pero creo que “A 9600 bps” es un título menos dramático y mas históricamente honesto. La idea me la dio sin querer nuestra querida Plaqueta con una de las respuestas en su entrevista. En algún momento comentaba que ella había sido la primera en su escuela con Internet. En la secundaria. En ese momento me cayó el veinte de que yo también había sido el primero en tener Internet. Pero en la Universidad 😐

La idea es mostrar un poco como fueron esos primeros días de la Internet pública, de cómo fuimos evolucionando, no sólo técnicamente, sino en nuestra forma de usar esta cosa que hoy en dia es en donde chambeamos, socializamos, compramos, leemos y nos divertimos. Va un poco mas dirigido a los que no les tocaron esos días, para que se rían un poco y no tomen lo que existe hoy como algo dado y vean lo que muy probablemente les pasará en no demasiados años, si las epidemias, crisis, guerras de narcos, políticos, terremotos, huracanes y demás peripecias lo permiten.

Sin mas, comienzo la primera de, espero, bastantes historias.

Corría el año 4 Conejo, en el calendario del hombre blanco llamado 1994 cuando…

 

… El Oscar a la mejor película se lo llevaba “Forrest Gump” de Robert Zemeckis, ganándole a “Pulp Fiction” de Tarantino.  El de mejores Efectos Especiales también se lo llevo “F. Gump” y el de música fué para “The Lion King.” El Video del año en los MTV Awards fue “Cryin’” de Aerosmith. El Top 5 de Billboard lo ocupaban Ace of Base, All-4-One, Boyz II Men, Celine Dion y Mariah Carey.

Sobra decir que ese año dejé de escuchar música en el radio.

Y en medio de todo eso, estaba un joven consultor estudiante de Ingeniería Industrial,  en lo que hoy equivaldría a una start-up en Polanco.

En esa época éramos solo un distribuidor de una compañía gringa que también iba subiendo. Poco a poco la relación se empezaba a hacer mas cercana y con alguna frecuencia recibíamos visitas de EUA. Mi jefa, la legendaria Ingeniera Leticia Q., con frecuencia la hacía de anfitriona ya que muchas de las cosas que se negociaban esos días tenían que ver con ella y con lo que en ese momento era el departamento de soporte, que esencialmente éramos ella y yo. 

Un dia viendo la tarjeta de presentación de una visita me llamó la atención un garabato abajo de su teléfono:

xyz@aqd.com

“¿Qué es esto?” le pregunté inocentemente a nuestra visitante, Kathleen T. “Es mi dirección de e-mail.”

Silencio.

“¿E-mail?” “Si, es como el correo de papel pero a través de la PC e Internet. Llega mas rápido y puedes pasar archivos y cosas por ahí. Ya todos en la compañía tenemos nuestra dirección. Yo apenas voy empezando a usarlo.”

En una de esas, Leticia me dijo. “¿Por qué no ves que se necesita para poder hacernos de una dirección de correo electrónico? Tu encárgate y me avisas que hay que hacer y en cuanto sale.”

“¡Genial! ¿Y con quién veo eso?”

“Ni idea. Ya tienes chamba.”

Acuérdense que este es un mundo sin Google todavía. En ese momento de desolación informativa hice lo que la gente hacía en esos días de oscuridad.

Agarrar la Sección Amarilla.

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La version Alpha de Google, o el Paper Google, según como lo vean

No me acuerdo como fué que lo busque, mucho menos cómo fué que lo hallé, pero ahí estaban. Una columna si acaso de algo llamado “Proveedores de Internet.”.

¿Cómo saber a cual llamar? ¿Cuál es el bueno? No había forma de saber. Por tanto, llamé al que mas cerca nos quedaba. Unos cuates en la Colonia Condesa. No recuerdo el nombre de la compañía.

Me contestó un Ingeniero Baeza, nombre que hasta el dia que me muera recordaré. Le expliqué mas o menos que quería y muy amable me explicó un poco de que se trataba el asunto y me invitó a conocer sus oficinas. Quedamos de vernos al dia siguiente en la tarde aprovechando que me quedaba camino a la escuela.

Es a partir de aquí donde la cosa se vuelve uno de mis recuerdos mas queridos porque genuinamente la historia cambió a partir de ese dia.

Las oficinas de esta compañía se encontraban en el Edificio Plaza. Si, ese mero. En Nuevo León y Juan Escutia. En el pleno corazón de la Colonia Condesa,  que hay que decir, en ese momento estaba lejos, y bastante, de ser el lugar que todos conocen hoy dia.

En ese momento era una colonia medio rascuache, todavía evidenciando en muchos casos los efectos del temblor del 85. Tenia partes bonitas pero no estaba ni siquiera cerca de convertirse en una zona glamorosa o cotizada. Olvídense de restaurantes, cafés y tiendas de ropa en cada esquina. Hoy no me imagino cuanto cuesta rentar una oficina en ese mismo edificio pero en ese momento era el lugar en donde una compañía que apenas empezaba, en un rubro que apenas si se conocía, podía pagar una oficina.

El edificio en sí estaba bastante golpeado. La entrada por Nuevo León que hoy es la puerta de un antro, me parece, era menos que llamativa por decirlo amablemente. Y ahí estaba yo, de lentes todavía, traje café, con mi gabardina beige y un portafolio con una laptop Compaq Contura, de las de trackball todavía, en su interior.

Subí por elevador y lo que sigue es digno de una secuela de Blade Runner: Salgo al pasillo en el piso señalado y ahí tienen al Deckard wannabee caminando por un pasillo iluminado a medias, lleno de polvo y papeles. En el techo, luces de neón, algunas fundidas, otras parpadeando con el consabido zumbido. Las puertas están del lado izquierdo y a la derecha hay una pared con tomas de aire en la parte superior por donde alcanza a entrar un poco de luz natural. Al avanzar se oyen ruidos de alas de paloma alzando el vuelo.

Finalmente llego al numero que busco. Todo es como salido de una mala película de espías o algo así. Toco y me abre un cuate, detrás de él se alcanza a ver una oficina bastante ordinaria. Le digo que busco al Ing.., Baeza, me sonríe y deja que pase. 

La oficina no tiene nada de interesante. Una mesa, un escritorio y un par de sillas. Todo de plástico. En eso sale un hombre de una puerta lateral y se presenta como el Ingeniero Baeza. Es un cuate como de 1.80, moreno, medio calvo y con un bigote negro impresionante. Muy amable me ofrece algo de tomar y cuando le digo que no, me invita a pasar a lo que sonriendo  llama “La Sala de Maquinas”.

En ese momento el asunto pasó de ser una mala película de espías a un cuento corto de Bruce Sterling.

El cuarto era blanco y las paredes estaban cubiertas de módems, routers y consolas. Luces y cables se veían por todos lados. Era el sueño de todo geek. Imagínense algo tipo el Nostromo en Alien y casi tienen la imagen completa. Una mezcla inimaginable de tecnología y caos, hacinamiento y electrones corriendo de un lado a otro. Era de las primeras maternidades en una Internet que apenas empezaba a ver la luz..

El Ing… me explicó que ellos sacaban su señal de la UNAM y que de ahí la distribuían a sus clientes. Me presentó a una de sus colaboradoras Silvia V. con quien entablé una gran amistad y quién genuinamente fué mi primera amiga en Internet.

Tras esto me miró con una sonrisa traviesa y me preguntó “¿Quiere ver algo realmente padre?” Sobra decir que le respondí.

Me acercó a un monitor donde se veía una imagen de satélite en blanco y negro que cambiaba cada pocos segundos. “Nos acaba de llegar. Es lo último. Un navegador gráfico. Se llama Mozilla, está basado en el Mosaic.”. “¿Esto está pasando en tiempo real?” pregunté incrédulo. “Si, son imágenes meteorológicas de la NASA.”

“¿Dónde firmamos?”

A los pocos días firmamos el contrato y nos entregaron un paquetito llamado “Internet-in-a-Box”. Algunos se han de acordar.

El resto es historia 😉

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La versión exacta que les describo de 1994. No pregunten de donde lo saque.

 

Confío en no haberlos aburrido. Si tienen alguna buena historia de su primera vez en Internet no duden en compartirla. Será bueno oir relatos de esos primeros días cuando nos metimos en algo que nunca supusimos que se convertiría en lo que hoy es “eso” llamado Internet.

Gracias a eso están leyendo esto.

Dejen sus comentarios y en 15 días esperen el segundo post de esta serie.

Sigo luego.

13 Respuestas a “A 9600 bps: Mi primer ISP

  1. PUech yo me acuerdo, m´ijito, q las direcciones eran puros numerosh….ni q ilusion de pensar en un nombre todo rimbombante para tu direccion….. y aparte, me acuerdo perfecto de un comercial de HP donde un chavo en una fiesta le pedia su tel a la chava y ella le daba un papelito A-MA-RI-LLO con su direccion de correo. Dioses! fue la primera vez q vi una @ , y nadie sabia como se llamaba la “a con colita”…… yo de eso me acuerdo, mi ornitorrinquito……

    Gato memorioso

  2. Los verdaderos geeks dinos usabamos 2,400 Kbps al inicio, y teniamos 14,400 cuando los demas descubrian internet 😛

  3. En 1995 trabajé en Internet Mexicana, de los primeros ISPs y mi chamba era ir a instalar el paquete para conectarse a internet a las casas de los clientes… y la mayoría de las veces, explicarles qué demonios era lo que estaban contratando. Me gusta esta nueva secuela Ornitorrinco! la seguiré con atención 🙂
    Abrazo!

  4. @Gato – me acuerdo vagamente del comercial. Igual y se puede hallar. Seria interesante verlo.

    @Benjamin – (risas) Efectivamente eran 2400 y 1200 las velocidades de esas épocas. Chequé mis fechas y datos, pero me fui con la finta de la velocidad a 9600. Igual y le cambio el nombre a la columna, pero creo que ya es tarde.

    @Mauricio – No me digas que chambeaste en Internet de Mexico? Los que estaban por Echegaray? Ellos fueron nuestros segundo ISP cuando esta compañia trono al poco rato (ejem). Entonces se me hace que fui cliente tuyo un MUY buen rato. (risas) Que cosas! Entonces tu eras el que llevabas el “Internet in a Box” de casa en casa? 🙂
    Te acuerdas como se llamaba esta compañia del relato? Era su competencia asi que IGUAL y lo recuerdas.

    Cualquier otra anécdota o recuerdo es mas que bienvenida para futuros posts asi que desempolven esa memoria (sus neuronas, no la RAM que tengan por ahi abandonada)

  5. No.. de hecho había dos, una era Internet de México (tu proveedor) y otra Internet Mexicana, ésta en la calle de Florencia en la meritita zona rosa. Y sí, llevé internet in a box de casa en casa jeje Trataré de recordar los nombres de las otras empresitas, no había muchas en ese entonces, en cuanto recuerde te aviso.

  6. Recuerdos recuerdos….

    Voy a anotarme un autogol…pero ni modo.

    Se acuerdan se los modems de 300 bps ? (ya de cable directo a la pared, no de los que ponian el auricular del teléfono encima)

    Con eso me conectaba yo, con una Apple II (notense las dos I’s) a una red llamada TELEPAC en Mexico, ya difunta.

    Esa red usaba un protocolo llamado X.25, por supuesto ya obsoleto por el TCP/IP. Las “direcciones IP” que no eran “IP” por supuesto,eran unos numeros asi como 033409050934543 y eso te conectaba a una computadora remota…

    Por supuesto, no habia ventanitas, ni mouse, ni ambientes gráficos, ni virus, ni spam….

    Fue una epoca muy divertida…buen aprendizaje…

    Por cierto tal vez algun lector perdido, muy perdido, tal vez y hago enfasis en ese tal vez por lo que escribí arriba, se acordará de altger y althh ? Alguien ?…

    Un saludo.

  7. Yo si conoci todo eso pero al no ser taaan viejo ( 😀 ) no lograba convencer a mis padres que me lo compraran (imaginaos la edad en aquel entonces jajaja)
    Si logre tener una Commodore 128, sin embargo.

  8. Hola,

    me encanta tu sitio y ciertamente me ha traído recuerdos padrísmos. Recuerdo que en el lejano 1997 la Facultad de Ciencias donde yo estudiaba era pionera usando linux, ftps, terminales conectadas en paralelo y serie y no sé que más monadas. EL chiste era que todos teníamos correo electrónico y ahí empezó una especie de chat usando la opcion finger en las cosolas.
    Después me fui a vivir a Inglaterra y descubrí el servidor nameplanet que era una maravilla, tu correo hiperpersonalizado, era la envidia de todos en México, así mis allegados y yo contábamos con ese privilegio… hasta que empezaron a cobrar por el servicio. Todos lloramos mucho. Pero al final nos conformamos con las horribles cuentas de hotmail y yahoo. Hoy en día son solo recuerdos.
    Un saludo y seguiré esta saga atentamente

  9. Pingback: Internet a 9600: 40 años de Internet « El Rincón del Ornitorrinco·

  10. Mi primer contacto con interné fue de oidas, seria 1996 o 95 y es ese tiempo yo estaba en la prepa, una prepa bastante fresa y llena de lo que hoy llamariamos hipsters, aunque eran hipsters provincianos, asi que traían un inexplicable hype con una cosa nueva que se llamaba internet y a la que gustaban llamar “la red de redes”. Allí en la escuela había una sociedad de alumnos bastante eficaz que en realidad era un comite de fiestas, organizaban todas las pachangas del año, lo cual era entre una preparación y un fondeo de la gran pachanga que era la graduación. Muy bonito, porque incluia una fiesta de ultimo dia de clases con playeras y cervezas para todos los graduados (en la cual me puse la primera borrachera de mi vida y le arme un mega drama a un ex-novio muy recientemente ex, se ve que era drama queen desde chiquita) y además pagaban los boletos de la cena baile de toda la banda, para que nadie tuviera el pretexto de no ir por falta de varo. Pero bueno ya porque parezco Abraham J. Simpson. Total que entre las promesas de la planilla ganadora, comandada por un futuro colaborador de Michael Moore (si, el de los documentales), estaba “hacer todo lo que estuviera a su alcance” para instalar internet en la sala de cómputo (llena de bonitas máquinas con windows y solitario). No lo lograron, pero esa fue la primera vez que supe algo de interné. Luego en el 97 entre a Chapingo, donde tenían una bonita pero pequeña sala de computo con interné que tenía como 30 máquinas para toda la escuela (ocho grados, porque incluia prepa, con mil graduados del ultimo año, es decir un chingo de alumnos) pero que extrañamente no solía estar tan atestada como los números sugerirían. Quien descubrió la sala y el interné en mi circulo fue mi novio de entonces, un fugado del poli de ingeniería en no recuerdo que, él decía que era increible como en Chapingo era tan fácil usar una compu, porque en el poli se ponían superfresas. Así que a veces pasábamos las tardes navegando en netscape por ciudadfutura.com, un portal español de ocio (con chistes y salas de chat y no recuerdo que mas); ahi descubrí las delicias de procrastinar en salas de chat públicas posteriores a IRC, hice algunos ‘pen pals’ españoles y me volví una adictaza hasta que la sala de cómputo se volvió popular y prohibieron los chats. También descubrí hotmail lo cual fue providencial porque era una estudiante pobre sin teléfono ni manera de comunicarme con mi recién abandonada familia, así que metí a mi papá a hotmail y asi trasladamos a la red nuestra relación, volviéndola lo que es hoy dia: e-mails con chismes familiares e intercambios de links que con los años pasó a ser una relación de blogs compartidos y twitts y todas esas cosas que están enmedio de nuestras llamadas telefónicas del fin de semana.
    En ese tiempo el navegador era altavista y la red a la que estábamos conectados también era la de la UNAM y el internet era lo que ponías mientras te cortabas las uñas (por lento). Poco después mi novio descubrió el napster y cuando abrieron las salas de cómputo de las especialidades nos la pasábamos en la que le tocaba a él, bajando música toda la madrugada. Alguna vez salimos de la escuela a las 6 de la mañana para ir a dormir unas horas antes de volver a clases.
    Y bueno, ya esta siendo demasiado largo este comentario asi que aqui lo dejo. Sólo añadiré: éramos tan jóvenes!!

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