Entrevista. 7 preguntas a Lilian

Que no se diga que este blog cae en la rutina y lo predecible. Esta semana no tocaba entrevista pero por azares del destino e Internet, y sobre todo tras un día medio aplatanado ayer, estoy posteando esto. Ya veré como le hago la próxima semana, pero por lo pronto no quería dejar que esto pasara mas tiempo en el tintero.

Todos los blogueros (espero) tenemos comentaristas. En muchos casos son la mejor parte de tener un blog. Es en donde uno socializa, aprende, se divierte y entra en contacto directo con sus lectores. En lo personal tengo muy buenas experiencias con las personas que comentan en estas páginas. Literalmente he hecho amigos a través de los comentarios que luego dejan.

Sin embargo, hay veces que escuchamos cosas que no necesariamente son agradables, en algunos casos son útiles y necesarias, en otras son completamente irrelevantes. Es parte de la vida de alguien que expone sus ideas, peripecias y creaciones en la red, no hay de otra.

Hace un par de semanas una bloguera que tiene un lugar ganado en mi RSS tuvo un episodio de los del segundo tipo. Me refiero a Lilián de La Isla al MediodíaTodo empezó con un post que personalmente considero bastante divertido y que normalmente no hubiera tenido mayor consecuencia. Sin embargo, generó un comentario que dio pie a toda una controversia. No me crean y vayan y léanlo para que entiendan que pasó. El comentario es el de las 10:05.

Lilián lleva un rato blogueando en varios lados y no es precisamente una novata en esto, pero en este caso las circunstancias se armaron para que la cosa se hiciera mas grande de lo que quizá todos hubiéramos querido. Creo que es un ejemplo muy interesante para todos los que escribimos y es por esto que le pedí a Lilián que nos contara en sus propias palabras que sucedió y que pasa dentro y fuera de un bloguero en estos casos.

Sin mas preámbulos, les dejo a la rizada y frecuentemente correteada Lilián:

 

 

Llevas mucho tiempo escribiendo y publicando en Internet y es de esperar que hayan habido episodios similares previamente ¿Por qué ese comentario generó esta reacción?

La respuesta es muy sencilla, y obedece a un rasgo de mi carácter del que he hablado muchas veces en mi blog y en la charla común: soy muy irritable.

Y acá debo contextualizar mi enojo. Nunca reacciono así. Me han dicho cosas peores, cosas que los niños no deben escuchar ni proferir, pero jamás había respondido con tal saña. La razón es personal: había tenido un día especialmente duro, una semana de tensiones y estrés innecesario, y justo antes de leer el comentario me habían propinado un regaño colosal, absurdo e injusto en mi trabajo. Luego entonces, tal como lo asenté, no estaba para aguantar las hijodeputeces de nadie. Sencillamente, a veces no estás de humor para sonreír y tomártelo a la ligera si llega un extraño a exigir cosas que ni tú misma sabías que debías dar. Y, además, me pareció sólo la puntita del iceberg dentro de una serie de comentarios y situaciones que había recibido en la semana que me parecían el más perfecto ejemplo de la doble moral: quien me acusa de corrupta (y exige, con ello, una moralidad que según ellos no tengo) no se detiene medio milímetro para levantar el dedo y señalar.

¿Donde pintas la raya entre un comentario que dice algo que no es muy agradable pero tiene utilidad y otro que nada más es ofensivo?

Para mí la línea divisoria es muy clara: cualquiera puede espetarme que soy una boba, frígida y que mis gustos musicales son patéticos. Puede que me ofenda, pueda que lo lea con ira y los puños crispados, y hasta que le dé una patada a la cama de puro coraje. Pero no digo nada: me lo aguanto, porque no significa nada.

Pero hay dos temas en los que no tolero comentarios ofensivos, y por dos motivos diferentes: mi trabajo y mi árbol que da moras (o la moral, como dicen). El motivo número 1 es que tengo un problema declarado y aceptado (aunque no superado) para aceptar críticas. Y no porque me sienta infalible, sino porque genuinamente me siento pateada por todos los flancos cuando me señalan los errores, que por otro lado ya intuía.

El segundo motivo es más bien personal, y creo que universal también. Simplemente, piensa qué sentirías si un extraño cualquiera, a quien jamás has visto ni verás en tu vida, llegara un buen día a decirte que has tomado decisiones incorrectas y que lo decepcionas. Te cae en la punta del hígado, porque ni te conoce ni sabe a qué obedecen tus decisiones.

Creo que es lo mismo.

[Foto+594.jpg]Todos tenemos una opinión pero saber plantearla es importante también ¿crees que la forma de decir las cosas es importante, sobre todo aquí en línea?

La única forma que defiendo y me importa es la forma gramatical: si sabes decirlo y escribirlo, con estricto apego a las reglas ortográficas, lingüísticas, semánticas y filológicas, lo aceptaré. Fondo es forma, dicen.

Mi confesión es que si llega cualquier estupidín a decirme, con faltas de ortografía, que soy una pelmaza… automáticamente se autoinvalida y lo direcciono a la sala de gente-que-no-importa. Si sus argumentos son articulados, lo leo con atención y luego paso a lamentarme porque gente inteligente me considera una tonta (cosa frecuente).

De ahí en fuera, estoy totalmente en contra de la corrección política. Nada me provoca más escozor que la gente que se cuida de no ofender a nadie con lo que escribe, ¿con qué propósito? Siempre habrá gente que sienta herida su susceptibilidad aún si nos la pasáramos escribiendo “personas con capacidades diferentes” o “adultos mayores”.

Así que, respondiendo a tu pregunta, sí: la forma es importante. La forma en que algo está escrito. En cuanto a la “forma” de decir las cosas, de cómo suavizarlas o matizarlas, todo eso se puede ir al diablo (y aunque parezca que me contradigo, el comentario ante el que me puse como energúmeno está escrito con las patas).

¿En algún momento te han dado ganas (o tenido motivos) de hacer algo parecido en el blog de alguien?

Claro, pero si me dan ganas de hacerlo firmo con mi nombre y me atengo a las consecuencias. Jamás he dejado anónimos.

Otra cosa ante la que me defendí es que yo he reaccionado violentamente en los últimos días. Mi excusa tonta es esa: son reacciones. Jamás he tenido la iniciativa de ir al blog de alguien a chingarlo nomás porque sí. Jamás me meto a blogs ajenos a criticar o burlarme del autor. Y no porque sea el ejemplo número 1 de cortesía y respeto, sino porque sencillamente me da flojera. Con trabajos comento en algunos blogs que me gustan, y eso no siempre, ¿por qué habría de ir a perder mi tiempo a los blogs que no me gustan?

¿Que tanto el lograr notoriedad (mas visitas a un sitio) juega en este tipo de sucesos antes que la genuina opinión personal o discrepancia de criterios?

No sé si te refieras a mi caso o al del muchacho que me comentó (N. del A. – Me refería al de el). Creo que se dan casos, pero no siempre. La provocación vende, y por eso quien se la pase denostando o burlándose de la gente (como es mi caso, para ser honesta) va a ganar adeptos. La incorrección política per se es casi o más horripilante que la corrección política.

No creo personalmente que este chavo lo haya hecho para jalar visitas a su blog. Es una forma de publicidad inversa muy tonta, en todo caso. Pero sí, ocurre.

¿Crees que personas con trabajos tan visibles como el tuyo (Chilango.com, elchamuco.com, etc.) o con una vida en línea tan activa como la tuya son mas susceptibles a esto?

Supongo, pero en realidad es un asunto de probabilidad. Todos somos blancos de ataque, porque todos somos criticables. Sin embargo, los que de alguna manera tienen más “proyección” tienen que recibir, por lógica, un número mayor de ofensas. ¿Obama es peor que Calderón? Desde luego que no, pero es más conocido y por ello recibe más críticas. Es un ejemplo idiota, pero siempre he sido mala en matemáticas y no me dan las palabras para explicar el fenómeno. Todo se reduce a que, mientras más te leen, más te critican.

¿Alguna recomendación para estos casos a los blogueros que leen esto?

¡No actúen como yo! Me costó toda una semana de regaños, reflexiones y largos periodos bajo la regadera (con ropa y en posición de inválida) para entender, de una vez y por todas, que la única arma poderosa contra estos “ataques” -no sé si llamarlos ataques, porque a lo más son meras provocaciones de gente ociosa a la que no le importas un comino- es la llana indiferencia. Es la recomendación que te daba tu mamá cuando te molestaban en la escuela y hoy, en tu vida adulta, sigue funcionando: ignóralos, hijo, ignóralos.

Como dice uno de los grandes aforismos de internet:

Do not feed the trolls.

Sabiduría pura.

Ciertamente. Ya lo oyeron, que no les digan, ni les cuenten.

Le agradezco a Lilián que se haya dado tiempo para responder esto, sobre todo estando fuera de casa y en una odisea burocrática en provincia. En sus propias palabras se acordó “mientras caminaba por el pasto”. Me habría encantado ver su cara en ese momento de revelación 🙂 Así compensa ampliamente el que se haya tardado un poco, la verdad.

Si quieren seguirle la pista pueden hacerlo en Twitter o vayan directo a su blog.

Y si comentan de fea manera en forma y/o contenido ya saben a que atenerse, no solo en el suyo, sino en cualquier blog. También en este. Seguramente serán flagelados con el látigo de la indiferencia. 😉

Cuídense y seguimos en contacto.

7 Respuestas a “Entrevista. 7 preguntas a Lilian

  1. Pingback: Bitacoras.com·

  2. por un lado, en México “discutir” pareciera ser una mala palabra, diferir es de mal gusto, uno no puede decirle fácil y cómodamente a otra persona: “apaga tu cigarro, aquí no se puede fumar” o “por favor no se meta en la fila”. el ciudadano promedio se limita a echar “miraditas asesinas” o “habladas” en vez de exponer su punto y todo eso por temor a la confrontación. eso es una cuestión cultural. y por otro lado, se cae muy fácilmente en el ataque gratuito y estúpido, para el cual el anonimato de internet viene de perlas.
    voy a decir una obviedad, pero una cosa es diferir con un punto de vista y otro muy otro agredir a la persona que tiene ese punto de vista.
    pero en fin, hay mucha gente tonta suelta por ahí.

    un beso, ornitorrinco (y otro para lilián).

  3. Jeje, que desmadrito. Pues sí, el mito del “anónimo, ergo puñal” es de esos que acompañan a la historia de los blogs…

    Aquí el chiste es o aguantarse o contestar categóricamente. Porque ya saben el viejo dicho: el que se enoja, pierde.

    Gajes de exponer la vida personal o el anecdotario en un medio que resulta ser global.

    Buena entrevista. Saludos.

    Hola, Lilian!

    =D

  4. @BoticaPop – Una obviedad que no siempre es obvia. Estoy de acuerdo. Por eso mi pregunta respecto a la forma. Concuerdo en que agredir no tiene que ver en lo mas minimo con discrepar. Creo que es cosa de “gracia y roce social” por no hablar de un poco de inteligencia, cosas que siempre sob bienvenidas, sobre todo juntas.

    @Yo, Vakero – Me parece curioso que muchos blogs no tengan la opcion de no permitir comentarios anonimos. En lo personal creo que es indispensable, si bien en este caso el autor no tuvo reparos en personalizar su comentario.

    Como bien dices, son gajes del oficio de andar poniéndonos a decir cosas en voz alta en la plaza del pueblo virtual 😉

    Saludos y bienvenido por estas páginas

  5. En lo particular siempre me ha parecido necesario que se permitan los comentarios “anónimos”. Aun cuando sobran personas sin quehacer listos para atacar a todo lo que se mueva, también mas de uno se anima a hacer algun comentario interesante sin tener que pasar por el proceso de un registro.

    Para la gran mayoria de mis sitios tengo un sistema de comentarios con gravatar de acuerdo a su IP, de tal forma que el chistosito que anda cambiandose de nombre para defender o atacar x o Y de todos modos aparece con el mismo avatar. Y casi siempre los desanima de andar cambiandose de nombres.

    Pero bueno es cuestión de gustos.

    Lo que si defiendo en todo momento es que cualquier webmaster esta en su derecho de disentir e incluso de mandar a la fregada de vez en cuando a quien nada mas entra a dar lata. Digo, ni que ellos le pagaran a Lilian por escribir su blog.

  6. Pingback: Entrevista a TuMeroMole « El Rincón del Ornitorrinco·

  7. Pingback: La Guerra de los Comentarios « El Rincón del Ornitorrinco·

¿Qué opinas de esto?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s